Posteado por: inespiral | noviembre 14, 2007

ESSAOUIRA en el mes del RAMADAN

 

“Marruecos es la puerta de África. Esto es para los subsaharianos lo que España para los magrebíes.”- dijo un chico de origen Tuareg.
Al noroeste del continente negro, el Magreb es una región de paisajes encontrados. Vive entre la tradición y la modernidad, por la que se cuela el flujo migratorio del sur y los dislates turísticos del norte.

                                Playa de Diabet, Essaouira

Hace poco más de un mes –en septiembre- comenzamos nuestra ruta en Essaouira, la ciudad azul y blanca, ciudad al borde del Atlántico, ciudad de músicos y artistas, ciudad a donde van los hombres del desierto a ofrecer rutas. Al cabo de cinco días, secuestradas por sus encantos, parecíamos las penúltimas mujeres sobre la faz de la tierra. El tiempo y el espacio chasquearon los dedos, el humo y las sirenas nos ataron de pies y brazos.
No sé si recordáis aquella novela de Paul Bowles, El cielo protector, (también hay una película: un excéntrico matrimonio americano vieja al norte de Marruecos, allí espera rehacer sus palabras, pero se ve envuelto en drogas y turbantes y caravanas que nunca regresan) Pues el calor nos producía un mareo similar ¿y qué si no volvemos?

                                            calles-medina1.jpg

La llamada a la oración entraba por la ventana junto con el olor a pescado fresco y el agua estancada… Las gaviotas, los barcos, los atardeceres de postal entre nostálgica y hortera, las largas playas por las que pasean camellos, occidentales en bikini y mujeres con túnica y pañuelo….
Llegamos allí en el mes del Ramadán. Las mezquitas se llenan a las horas señaladas, los zapatos se amontonan en sus puertas y todo el mundo excepto embarazas, niños y enfermos, cumple con el precepto coránico del ayuno. Muchos dicen que es bueno para la salud porque purifica el cuerpo y que es un acto de solidaridad: así el rico se pone en el lugar del pobre. Y Alá parece saber esto… A partir de las siete y media pueden comer. La sopa tradicional se llama Harira. Los centros comerciales también lo saben. En las revistas publicitarias se anunciaban freidoras para pasar “tu mejor ramadán”

Artesanos y artistas y un buen puñado de europeos han emigrado para establecerse en esta ciudad. Para los europeos resulta barato adquirir una gran casa de piedra (a menudo con tallas coránicas o florecillas y terraza) restaurarla y convertirla en riad. Son muchos, de echo, los Riad cotizados y los que muestran su cara más pulida tras los rincones.
En los talleres, los ebanistas tallan madera de cedro y limón. Las virutas tiernas caen al contacto con los útiles de metal y estos maestros extraen de sus restos fuelles, fichas de ajedrez, mesas o bandejas… Si estas absorto mirándoles chocarás con hilos de seda de cactus que, a la altura de las cabezas se desenrollan hilos para, que una vez teñidas, confeccionar alfombras. Algunos niños trabajan en esta tarea ayudando a sus padres. Se cruzan con los chavales uniformados en camisa blanca que salen del colegio.
Los galeristas de Essaouira patrocinan sobretodo arte brutalista y naif. Son pintores que no han pasado por academias pero que tienen una decantada y sutil intuición del juego de colores y que han ganado, sin quererlo, varios concursos internacionales. Pero lo que ha hecho celebre a este baluarte portuario son sus músicos. Varios músicos, entre ellos Jimi Hendrix, estuvieron allí en los psicodélicos 68- Dos hotelitos enfrente del mar rinden homenaje a Hendrix en Diabat, un pueblo 4 kilómetros al norte de Essaouira: Uno lleva su nombre, el otro se llama Red House, como de sus canciones míticas.

Enfrente de este pueblo, en donde no hay agua corriente, la tierra está revuelta, están construyendo un campo de golf, que ocupará 24 km de costa. Uno de los caciques locales nos contó que esto traería a mucha gente y que era necesario acondicionar las casas, por lo que a los que carecían de títulos de propiedad se les había desplazado hacia el interior.
Algunos rumorean que Jimi jamás estuvo en esas casas que hoy pretenden remodelar, sino en tiendas de campaña y apenas unas semanas…
Sea como fuere, sus acordes y su energía espolvorearon la zona con esas sensación de abismo y magia que la música insufla. Cada año se celebran varios festivales de reggea, jazz, ghanoa y músicas del mundo. El más conocido es en el mes de Junio, para el que se preparan los hacedores de timbales y darbucas. Entonces los alojamientos se agotan, los precios suben, las multitudes duermen (o no) en la playa.
En festivales menos concurridos, probablemente se hallan otras sorpresas. Un “hechicero” de ghanoa que produce un trance a sus pacientes mediante la música y así libera sus demonios. La música ghanoa está adscrita a siete colores, cada persona reacciona por afinidad a una vibración… Esto está por revelarse, en el mes del profeta se entonan otras músicas.

Mas allá de los puestos comerciales, se descubren las casas de cocer pescado, las cocinas de tajines (tu compras lo necesario a media tarde en el mercado y una chica se encarga de prepararlo), los mercados de brocants (baratijas), las tienduchas de media noche de cuyos 3metros cuadrados extraen, no sé como ni de donde, desde velas hasta té a la menta, y cigarros sueltos, galletas o sellos…
A los partidos de fútbol de la liga del ramadán o los cafés de paredes amarillentas no suelen entrar las mujeres. Si lo eres, a partir de las once y sin compañía, eres mirada como una puta o una inconsciente. El grueso de las mujeres para salir a la calle se visten hasta con cinco capas y la túnica: Es muy grande el contraste que experimentan entre los Hammams (los baños) y la calle. En los baños las mujeres se desnudan y se lavan unas a otras.
Según dos marroquíes jóvenes, la situación está cambiando: en Rabat o Casablanca hay muchas mujeres modernas, que se visten con vaqueros, van a la universidad o trabajan, y que ya no acceden a ser vírgenes hasta el matrimonio, casarse, engordar y cuidar críos.
En Essaouira esto es más raro, pero existe. Aunque es dificil acceder a ello en poco tiempo.
En una de las arterias principales de su zoco hay una tienda de bolsos empapelada con magazines bastante eróticos y de moda, perteneciente a una inmigrante. Esta mujer, de padre turco y madre italiana, llevaba más de diez años en Essaouira, vino aquí porque su hija se enamoró un chico del lugar, y ella y algunos de sus hermanos la siguieron: “Tenía un corazón tan fuerte…” Sin embargo las noches eran aburridas “Que haces a partir de las siete? Vas a cenar por ahí, y después..que?” y se desesperaba al hablar de la situación de la mujer, “Es mucho más complicado de lo que se dice, desde fuera…no se puede saber. Essaouira no pasa de ser un pueblo, las mujeres jóvenes quizá, pero a mi edad ¿Quién las va a cambiar?” Las miradas reprobatorias vigilan cada movimiento de más en las adolescentes. Son ellas, el honor de la familia. Contaba en francés una chica algo rebelde su aventura con un bereber que le decía estar cansado de mirarla, venía a decir que comiendo tajiné de cordero él traspasaba la pulpa de sus carrillos y veía como su lengua indagaba en los alimentos, como su saliva los iba descomponiendo… Lo sentía con mucha intensidad y el mundo externo había partido (“etait parti”). Tenían hambre, se acercaron, con los tenedores sobre un trozo de tomate, y por azar, sus dientes metalicos chocaron. La electricidad subió a lo largo de sus brazos. Él estaba totalmente empalmado. Ella se arregló el pañuelo. Habían llegado demasiado lejos.

El lema allí viene a ser Ca va toujours tant qu´il y aie de l´amour..-como cantan Tetes Raides. Siempre va, siempre hay, siempre se puede.
Cotidianeidad antes que los asuntos de estado, bastante comida sobre la austeridad de los mobiliarios, una sonrisa pese a no poder compartir el té contigo porque es Ramadán,
insistencia al regatearte una tela o unas babuchas si fuiste a eso… Y las opiniones políticas se farfullan de espaldas a la policía y sin manifestarse demasiado, porque la dictadura así lo requiere, para ellos y para nosotros: brigadas turísticas, té y negocios. Santé.

(mañana cuelgo más fotos, pesan mucho!)


Responses

  1. Estupendo relato, de verdad. Por un momento me he evadido de la clase y he viajado hasta Marruecos. Espero ansiosa esas fotos… Sigue escribiendo así.

  2. Tiene muy buena pinta este blog… Quizás un poco largos los
    artículos, algo que puede cansar al lector, no por el contenido -que
    está muy bien-, sino por el formato. Sigue por este camino y no por
    el de las webs fraudulentas…

  3. Dentro de una semana me voy a Essaouira, pero gracias a tí ya
    estoy allí! Lo describiste genial, espero ya las fotos!!


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