Posteado por: inespiral | diciembre 5, 2007

¿Seremos fast thinkers o no seremos?

¿Seremos Fast thinkers[1] o no seremos?Reflexiones sobre el periodismo de investigación. 

Hablamos en clase del periodismo de investigación y de sus cruces con la historia. RJ.Campos llevó a cabo investigaciones sobre el Yak 42, el terrorismo en el sur de Francia, el Oro de Canfrnac… y nos cuenta su experiencia.

 

El periodismo de investigación abomina de las ruedas de prensa y de las declaraciones institucionales. Este periodismo acude a fuentes en peligro y desvela lo oculto. Con todo ello busca levantar la costra de las verdades aparentes y honrar a la verdad. Esto me recuerda a aquello que dijo Celine “Todo lo interesante ocurre en la sombra…”

 

En el mundo anglosajón existe un espacio mediático y una financiación exclusiva para este periodismo. En España quienes se dedican al periodismo de investigación han de rascar horas a la noche y ejercerlo de manera paralela a la producción cotidiana de información. (producción que no hemos de despreciar pues entraña su dificultad, pero que es efímera)

¿Por qué en España se ha degradado tanto la profesión del periodista que apenas se concede tiempo a la investigación?  No me vale la manida frase del España es así, y tampoco las deprimentes cifras del informe PISA y ni siquiera la creencia de que, si nos pusiésemos a difundir lo investigado, saldría tanta mierda que apestaría el patio.

Creo en España hay un mundo de lectores que pagarían por una información alejada de las garras de la agenda setting[2] y la actualidad del hoy aquí ahora.

Los periodistas de investigación trabajan sus fuentes con cuidado, las protegen, las cotejan con especialistas, las difunden con precisión y están dispuestos a defender lo hallado.  Su tiempo no es la tiránica carrera hacia delante que se consume al cabo de unas horas, sino que es el antes y el después, lo que nos constituye y nos hace humanos y nos recuerda que bajo la punta del iceberg existe una asombrosa complejidad que trasciende… La memoria es el fermento de nuestra identidad, como sociedades y como individuos, y ella nos proyecta también hacia el futuro.

Si a la memoria le atravesamos los ojos con el gancho encendido del último minuto, estamos tejiendo el sendero poroso en el que nos evaporamos.¡La manipulación y la estupidez son parientes del olvido!

En el camino cruzado que existe entre la historia y el periodismo existe un fuego cruzado: la historia inmediata, las balas verticales desprecian las horizontales, y viceversa. Es el eterno conflicto entre mayorías y minorías.

A menudo los periodistas desprecian a los académicos, por su esoterismo terminológico; y los académicos desprecian a los periodistas por su reduccionismo sujeto a las cifras de ventas.

Los académicos, para poder mantener su nivel de penetración en la ciencia, discuten entre ellos. J.Fontana, uno de los grandes historiadores de este siglo, llamaba a este eco en los despachos doctorales y en las revistas especializadas “erudición esteril”.

Los periodistas, por su parte, para poder mantener su empresa a flote y llegar a todo el mundo amputan los contenidos y llenan el odre cotidiano de banalidades no menos estériles.

Es responsabilidad de ambos mundos llegar a un consenso y una colaboración entre investigación  y difusión. Es responsabilidad de los lectores exigirla y quizás sería el momento de legislar sobre ello, aunque no sea especialmente divertido.

Creo que el periodismo de investigación se encarga de ello, y que no solo es posible sino que es el futuro de los periódicos en soporte impreso. Ante el bombardeo abrumador de información quiero creer que no somos unos brutos y que sabemos distinguir el cristal del plástiquete.

El conflicto entre verticalidad y horizontalidad es insostenible, porque crea búnker/claustros de pensamiento y una mediocridad generalizada.

 Este conflicto no es nuevo, ya Levy Strauss hablaba en los años 60 de los refugios universitarios. Y ya en el S.XIX Henry T.Thoreau hablaba de la superficialidad del periodismo. La novedad relativa es que disponemos de una gran cantidad de posibilidades técnicas y una bulimia compulsiva.

Si los periódicos estuviesen regidos por filósofos y no por empresarios, y si las universidades se sostuviesen por su interés social y no por subsidios y residuos (¡y cuidado: no confundamos interés social con interés empresarial!) este mundo se parecería algo más a mi mundo ideal. De momento tracemos estrategias de búsqueda en la sombra y ajustemos los ejes de abcisas con los de coordenadas. Seamos rápidos, pero certeros.

  

¿¿¿¿Abcisas: la verticalidad de los investigadores

0rdenadas: la capacidad expansiva de los medios????

        




[1] Fast thinker: Literalmente “Pensador rápido”, es un término empleado por la sociología para designar a los periodistas que deben de adaptar la velocidad de su pensamiento a la velocidad de la información, para estructurar la realidad e imprimirle interpretaciones.

[2] Agenda setting: Agenda de actualidad que jerarquiza las informaciones. La agenda setting no introduce en la opinión pública sentencias sobre lo que ha de pensar pero si realidades SOBRE las que ha de pensar.


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