Posteado por: inespiral | enero 20, 2008

Las aguas negras

(Arriba: Forges)

El otro día me dieron el título de licenciatura. En la secretaría de la facultad oscilé entre la indiferencia y la emoción, para hacer bascular la balanza me decía “al fin y al cabo un ciclo de cinco años que se cierra, etc.” pero nada, continuo enganchada a la historia y a la “imaginación sociológica” (W.Mills) y ese papel con su media ponderada de asignaturas…me deja más bien impasible si no deprimida. No solo a mí me la titulitis me cierra el estómago,  prácticamente también a quienes pueden ofrecer puestos de trabajo (eso sí, ya puedes padecerla para pasar ciertas cribas informáticas). De esa indiferencia por nuestra sabiduría teórica deberíamos ser conscientes desde el principio… ¡Gracias Forges por reírte!

Un 32% de los jóvenes residentes en España son licenciados o están en vías de- según un estudio de CIADE de la universidad autónoma de Madrid. Y me parece poco, pero será por este alrededor…Del 32% de licenciados, no son muchos los que consiguen el trabajo que les gustaría. Existe un divorcio tremendo entre expectativas y posibilidades. Y de hecho, los universitarios nos hemos acostumbrado a una comodidad tirante, somos un poco pasotas y aspiramos en masa solo a los puestos de trabajo que se nos ponen a huevo: en la bolsas de empleo de internet, etc. Hace poco una amiga me contaba que eran cerca de 300 aspirantes a un puesto de vendedor de libros en la fnac: ¡la mayoría de ellos supermasterizados! …los departamentos de recursos humanos hacen dinámicas de grupo: ¿Con qué objeto te quedarías si vuestro avión se averiara en el desierto?

Está claro que quienes manejan los medios económicos tienen gran parte de la responsabilidad y que tendría que haber una respuesta colectiva. Pero nosotros, de manera individual, también tenemos que reaccionar. No sé si nuestra desorientación  es fruto de la falta de oportunidades (dicen que el “mercado” no puede acoger…), o de nuestra actitud suicida y de desidia ante una gestión bruta y desconcertante, de la inconstancia y derivados. Vemos la realidad del color que nos conviene. No es cuestión de montar “culpables”, aunque existan, sino de solucionar problemas y buscarle la grieta al panorama cutre de gestión laboral.

Este inquietante mundo laboral no nos pide ser licenciados y saber mucho, algo o bastante, sino saber “lo suficiente” y  1. Tener una buena “disponibilidad y flexibilidad laboral”, 2. Integración en el grupo de trabajo, 3. Ser multitarea y a ser posible 4. Comulgar un poco con los principios liberales de empresa. Lo primero significa contrato basura, lo segundo es paradójico y difícil (a menudo se nos educa como a personas bastante individualistas, impulsivas y competitivas y luego se nos pide trabajo en grupo, ajuste horario y pleitesía), lo tercero es recorte de gastos –de los que no nos beneficiamos necesariamente-, lo cuarto es, además de todo lo demás, absurdo y algo grotesco, ¿Cómo coño vamos a querer sentirnos identificados con multinacionales que son como la hidra de siete cabezas  si no nos sentimos identificados con el mundo en general? Para ello tendrían que fundirsenos definitivamente los plomos.

Nos acoplamos a los contratos basura mucho mejor a un supuesto contrato “de por vida” ¿Te imaginas? Un contrato de por vida suena casi  tan mal como una hipoteca. Pretendemos vivir de lo que nos queda de cerebro en momentos en los que esto se valora muchísimo menos que la mano de obra (fontanería, electricistas, comerciales…) y eso de la propiedad intelectual hace aguas. Más allá de la polémica con los mafiosos de las SGAE: si criticamos la propiedad intelectual en sí, tendríamos que cuestionarnos porque aceptamos con tanta facilidad la propiedad material, y si no es incompatible todo esto…-una opción es el copy left-

Cada vez es más inasible de donde proviene la cadena de mando, hay más jefes, subjefes, encargados, encargados de sección…La responsabilidades se difuminan. La realidad, y sobre todo de hoy, es más compleja que las ideas.  La inquietud nos ha hecho “acumular” una cantidad irisada de experiencias que no hemos tenido tiempo suficiente de digerir (viajes, películas, borracheras, trabajos temporales, proyectos, conversaciones, gente lejana,  gente my cercana, etc.).

Y sobre todo, existen muchísimas más expectativas, información y opciones que posibilidad real de llevar a cabo todas ellas. Nos perdemos, somos una transición constante. A veces marcha atrás. A veces piensan por nosotros, y cuando detectamos el origen del pensamiento ya es tarde. ¿Alienados? ¿Irreversible? Tal vez no sea irreversible. No queremos quedarnos quietos. ¿Que queremos? Tal vez “los hijos del bienestar estallan” pero no sé hasta que punto hay más que napalm ¿Que queremos? ¿Qué puedes hacer con un título de licenciado con el nombre de s.m el rey? Tal vez metertelo por… y restregarlo.

No sé, recordar la imaginación sociológica, seguir adelante. Echarle ganas. Siempre adelante, a pesar de las aguas negras. ¿O que? 


Responses

  1. Hola Inés,
    no comparto tu visión pesimista e indiferente sobre tu título y tu media de notas, ni de que la tengan los demás, es mucho más valiosa de lo que tu te crees, y no existe indiferencia ante los conocimientos que demuestra, por lo menos entre la gente que no es imbécil (in estricto sensu.)
    Yo celebré enormemente mi licenciatura, y por una razón en especial: no es algo que tienes, es algo QUE ERES, y lo vas a ser durante el resto de tu vida, debería calificarte durante toda tu exsitencia y eso no es baladí.
    Al segundo párrafo: la Universidad no habilita para encontrar un trabajo, o no siempre, es un error que se ha instalado en el subconsciente colectivo. Unas carreras sí: medicina, derecho, relaciones laborales, magisterio, econ. y empresariales, enfermería. Y tampoco del todo. La universidad no es una formación profesional, es el mayor centro del saber de una comunidad, ese centro debe estar en algun sitio y está en la universidad, es para personas que han querido llegar al punto mas alto de conocimientos y cualificación en un área del saber, no un lugar donde te franqueen un trabajo, para eso ya están los centros privados, Kuhnel o las academias. No debe tener nada que ver la universidad con el trabajo. Y si los universitarios sois pasotas o acomodaticios es voluntad vuestra, solo tenéis que cambiar.
    Me gustaría que aclararas el tercer párrafo: responsabilidad sobre que? “tendría que haber una respuesta colectiva” ¿a que? ” Pero nosotros, de manera individual, también tenemos que reaccionar” ¿reaccionar a que? . ¿estais desorientados? ¿hay falta de oportunidades? (dicen que el “mercado” no puede acoger…) ¿? ¿cual es vuestra actitud suicida y de desidia ante una gestión bruta y desconcertante, de la inconstancia y derivados?
    ¿culpables de qué?
    Ese inquietante mundo laboral, ¿de donde has obtenido esos requerimientos para trabajr? ¿No te sientes identificada con el mundo? NO hay que sentirse identificado con la empresa ni con el mundo para trabajar.
    Tus dos últimos párrafos reflejan un visión la verdad que pesimista, pero me interesa saber por que piensas que estais perdidos, que no pricesais bien las experiencias… etc.. yo te veo bastante centrada la verdad, y para nada perdida, no será que la vida en si misma es compleja e impredecible?
    Me gustaria que contestaras y pudieramos debatir un poco.
    SAludos

  2. Buenas Murnau!
    Que sorpresa, ¡un asiduo al blog!
    La licenciatura no me es completamente indiferente, sino no escribiría sobre ello. Sencillamente cuando recibí el papel del título vi que un papel no era nada más que eso, un papel. Estoy de acuerdo con la distinción que haces entre tener y ser. Si no hubiese estudiado historia no sería como soy ahora y siempre la reivindico. Es una ciencia preciosa que hace soñar y reflexionar sobre las causas y las consecuencias, el origen, la permanencia y el cambio, los individuos y las sociedades, la construcción de mecanismos de subsistencia, de identidades…Y se que el conocimiento no tiene porque ser rentable ni estar orientado a una salida profesional, sino que el conocimiento es alimento de si mismo y alimento de las personas (sobre todo de las personas). Sin embargo, el conocimiento necesita de debates, que hoy, en la práctica pública, están más que rebajados. Y necesita que se le de un valor per se. ¿Y este valor se está destruyendo?. Está claro que si los propios estudiantes no lo defendemos ¿Quién lo va ha hacer? Y quizás sea muy injusto arremeter contra las licenciaturas.
    Pero entre la teoría de la universidad y el mundo laboral hay un precipicio muy poco imaginativo que escuece.
    Por una parte, prácticamente ningún profesor a lo largo de la carrera nos ha recomendado a los alumnos que publicásemos alguna investigación o reseña. ¿Realmente era preciso esperar al doctorado para hacerlo? A la hora de pedir becas al CESIC, el MEC, el AECI etc. haber publicado es en uno de los requisitos casi básicos. La universidad lleva su propio ritmo y tiene sus propias redes clientelares, y sospecho, por algún comentario, que la competencia por las cátedras incita neciamente al silencio. Esto es un poco cutre.
    Por otra parte, el plan Bolonia ha disfrutado de la distancia entre teoría y práctica y de todas las carencias de los sistemas de enseñanza públicos para legitimarse: los costes educativos pasan a ser concebidos como una inversión que hay que rentabilizar. Y rentabilizar el conocimiento también es… ¿mediocre? A parte de injusto, por cierto, porque para poder acceder a una educación privada hay que disponer de efectivos previos (aunque al tiempo te den una beca) Bueno, que te voy a contar…
    No puedo hablar por todos los jóvenes, puedo hablar por algunos que conozco y por mi misma. Puedo hablar por unos cuantos que están dispersos. Y en el fondo, tal vez, parafraseando a A. Liddle, que tanto me gusta “no se hablar del hombre, porque no sé relacionar lo particular con lo universal”.
    Me he dado cuenta que en el “post” había muchas cosas dadas por supuestas.
    ¿Respuesta colectiva?: A las subcontratas, a los trabajos precarios, al alza de precios de la vivienda y de todo en general, a la banalidad, la hipocresía y la mentira.
    ¿La reacción individual?: tomar las riendas de nuestra vida: ser independientes (económicamente) y libres (¿en sentido kantiano?).
    Creo que somos un poco suicidas porque cuando nuestras neuronas nos estorban, nos emborrachamos, nos drogamos, nos matamos en accidentes de coche, moto y a mamporrazos por las calles, porque en vez de quedar hablamos por el messenger, un sistema terriblemente impersonal, porque hay en nosotros una cierta desidia-indiferencia y falta de imaginación y algo de cobardía. Porque renunciamos a escuchar y a escucharnos, ¡porque le damos audiencia al aquí hay tomate, y al gran hermano! También tenemos buenos sentimientos, también. Está la amistad, la música, la risa, los paseos y muchas mas cosas.
    ¿Perdidos? El exceso de oportunidades ficticias es como una crisis de sobreproducción, para escoger un camino hemos de renunciar a otros muchos (los largos viajes compiten con el amor, cuando estás en una ciudad sabes que podrías haberte quedado en otra, estudias o trabajas en un lugar, pero se despliegan vidas paralelas). Casi siempre hay espitas y búsquedas abiertas…quiero creer que nuestra estrategia de búsqueda es circular y no en línea recta y que por eso damos vaivenes. Pero “everybody is looking for something?”
    Si, si somos pasotas es cosa nuestra, solo nosotros podemos tener la respuesta.
    Hace unos meses leí un libro de Alberto Melucci, Vivencia y convivencia, teoría social par una era de la información, (ed. Trota, Madrid, 2001)
    En él, hablaba de la crisis de los paradigmas modernos y de la necesidad de encontrar una manera de explicarnos y movilizarnos más ajustada a esta era de comunicación (en la que se desplazan físicamente los humanos y se desplazan también sus ideas o sentimientos, de dentro a afuera, viceversa y de aquí a allá). Hablaba de muchas cosas, entre ellas de la sociología de intervención y la filosofía normativa, que podría aplicarse a la educación y la empresa…y también de la identidad. Me pareció bastante acertado estos párrafos:
    Hoy los individuos sufren de exceso de posibilidades y desórdenes narcisistas, lo cual significa que anhelan ser todo, todos y en todas partes, y que encuentran su identidad fragmentada. (p.76)
    Hallar un ritmo de entrada y salida que nos permita comunicarnos significativamente
    sin anular nuestra naturaleza interior se convierte en una tarea vital…(p126)
    ¿Culpables? Culpables de un mundo de pegatina con el que rara vez, es cierto, me siento identificada. Culpables del reducionismo funcionalista de la gestión laboral. Culpables de hacernos sentir culpables vía ONG. Porque la repetición me aburre y porque alucino con las evidencias. ¿Culpables? Me gustaría que todo fuera tan fácil como culpar a Bush, a Sarkozy, a Esperanza Aguirre, a Biel, al lobby judio, las SGAE, los yihadistas, al FMI, al BM y al G-8, a Rouco y Los Santos, a Montsanto y las empresas de armamento, al ejército y la OTAN y a Gran Hermano, , y y y… (ya que estaba aprovecho) pero hay una inmensa jerarquía de intereses y de operaciones de coste-beneficio…que diluyen nuestra responsabilidad en el barrizal. Además veo que mientras unos hablamos o escribimos otros actúan con muchos medios y eficacia. Y que hay muchas contradicciones.
    Lo del inquietante mundo laboral…proviene de un estudio que nos pasó un periodista de la Ser Aragón (no sé si procedía de la Asociación de la prensa de Aragón, ahora se me ha traspapelado, cuando la encuentre la reproduzco)
    En él se hacía una estadística sobre lo que más valoraban los empresarios de la información, y los puntos 1,2,3,4, eran los resultados (por bastante debajo se encontraba el rendimiento académico) Lo de identificación con la empresa era un 62% si no recuerdo mal. Pero vamos, que ya sé que muy pocos lo cumplen.
    No sé que pensarás sobre todo esto, ya me contarás. Personalmente creo que el futuro periodístico está en los free-lances, y no solo porque suene bien…¡madre! Que largo ha quedado el comentario…

  3. Hacís siglos que no hablaba con alguien que incorporara su acervo no ya a su discurso sino a su vida.
    Me has avergonzado, no ya por no recordar el concepto de libertad de Kant, (por cierto no se muy bien porqué la iglesia católica no se cargó a Kant, pero seguro que está en la lista de autores y libros prohibidos) sino porque había olvidado hace mucho esa concepción rebelde y critica del ejercicio intelectual que siempre habia tenido.
    La perimera parte de tu respuesta (hasta que hablas de los jovenes) ahora si que estoy totalmente de acuerdo. Tanto por el tema del debate, la cultura y la televisión como por la parte academica de la universidad.
    Respecto a los jóvnes, confieso que he dejado de serlo, ya que te leo y trato de comprender lo que dices pero estoy tan fuera de esa realidad que me convierto en mero espectador (es duro)
    Respecto a la jerarquía de intereses como concepto, es cierto que estamos perdiendo batallas, que la guerra que empezamos con la ilustración en lo cultural y la primera revolución industrial y la reacción ante ella: 1840, 1870, etc.. más marx y keynes, en lo economico, tras batallas a favor de unos y otros, ahora estamos perdiendo, nos estamos dejando comer el terreno incruentamente. Yo quiero comenzar mi propia batalla, espero que pronto… ya veremos. pero tu planteas muy bien la situación y su critica, pero hay que tener una estrategia, un plan y un metodo de contrarestarlo, yo tenia algunos, tengo que revisarlos.
    Lo de el de la SER no me vale, ¡por supuesto que identificación con la empresa! empresa periodistica Ines… ¿tu ves los informativos de popular TV? eso es identificación con la empresa. En la empresa privada normal apenas nadie se plentea esa identificación como un criterio. Lo que os dijo está muy sesgado, solo vale para un sector muy, muy muy concrteo , no es extrapolable. Si no, leete las ofertas del heraldo y mira que piden.
    ¿el futuro periodístico? ni idea, hoy es la absoluta fidelidad a la linea ideológica y de intereses y de partido de la empresa. En unos mas que en otros, incluso en contra del verdadero interes de la empresa, pero es así.
    El futuro? el futuro esta escrito en las estrellas.
    Seguimos en contacto.

  4. PD.
    Muy buena la cita de Eurythmics.
    EN el libro Tuareg e A. Vazquez Figeroa, el autor pone una frase y una actitud en la piel del Tuareg protagonista: no vale la pena enfretnarse con un enemigo mas debil de que tu, es mas debil, le ganas y ya está no hay honor, no vale la pena enfrentarse con alguien igual que tu, nuestras fuerzas son equivalentes por lo que la victoria queda al azar, no hay honor es ello, la unica lucha que vale la pena es contra un enemigo mucho mas fuerte que tu, es la unica en la que la victoria es honorable.


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