Posteado por: inespiral | junio 19, 2010

Novelas para repoblar el Mediterráneo

El Mediterráneo, rodeado de tierra caliente y fértil, ha sido caldo de cultivo para toda clase de inspiraciones  literarias. Os presento algunas de las maravillas que han visto sus ojos, ideales para acompañar viajes, horas de sol o soñar lejos del jefe, la oficina, el desempleo y los ansiolíticos en este veranito…

Gatopardo

La Iliada y la Odisea fueron producto de una época de navegantes, dioses, batallas y continuas incertidumbres, en la que los aedos rápsodos inventaban cantos llenos de epítetos para mejor anclarlos en la memoria popular.

Nos las han enseñado hasta el aburrimiento en el colegio, si, pero La aurora, la de los rosados dedos, todavía se ve hermosa en las costas del Egeo. Parece ser que Homero, el poeta ciego, tuvo la destreza de recogerlos allá por el siglo ocho a.C. y Ulises pasó  la historia buscando Ítaca, entre ánforas y galeras, mientras que Penélope le esperaba, zurce que zurce, deszurce que deszurce. En una época cercana, Jasón y los Argonautas, entraron también en acción, junto con Medea, la sacerdotisa de Hecate, retratada por Euripides, que, enamorada y despechada de Jasón, vaticinó su venganza. El italiano Pier Paolo Pasolini recreó la tragedia griega de Medea en una versión cinematográfica de tempo lento y circular que los cinéfilos no deberían perderse…

El Collar de la Paloma, del Cordobés Ali Ibn Hazm, también arroja muchos mitos por tierra. Es, este magnifico libro, un tratado de amor. Entre sus líneas pueden percibirse las delicias de un Al-Andalus evaporado entre los cantos del agua, las cítaras y la flor de azahar y que muestra la hermosura de una tierra que fue referente cultural en todos los califatos del Mediterráneo…

Muchos siglos después el poeta francés Arthur Rimbaud fue en busca del sol. Hastiado de la vida, la convención y los extremos de la bohemia, de nada le sirvieron sus Iluminaciones que revolucionaron la estética moderna. Rimbaud se exilió a las Costas de Somalia, donde fue comerciante de una ciudad de altos muros de adobe y emprendió negocios en las rutas del tráfico de armas y de esclavos por el norte de África. De tiempo en tiempo escribió a su hermana, que vivía una vida de provincias con su madre en el noreste de Francia, cartas someras en las que relataba la dureza y la cartografía del lugar, pero nunca más volvió a escribir poesía. En una de sus expediciones enfermó su pierna, y el dolor trepó por su cuerpo. Llegó a Marsella presto a morir en el abandono mientras en París una nueva generación de poetas, que lo había buscado en vano, recitaba sus poemas. La mejor biografía de él pertenece a Enid Starky, escrita a mediados del S.XX, y reeditada en 2007 por Siruela. Rigurosa, emocionante y altamente recomendable.

Inspirada también en los cambios decimonónicos,  Giuseppe Tomasi di Lampedusa cuenta la historia de un viejo aristócrata siciliano, avocado con resignación al cambio con los nuevos tiempos económicos de revolución burguesa. Suya es la famosa sentencia “que todo cambie, para que no cambie nada”, y suyos los hermosos paisajes de una tierra poblada de burros, bailes de salón  y vientos de nuevas soflamas (Tampoco pueden faltar las historias de faldas y balloneta) El gatopardo fue adaptada al cine por Luchino Visconti, y fabulosamente interpretada por Burt Lancaster, Alain Delon y Claudia Cardinale. Recomendable la novela para todos aquellos que visiten el sur de Italia, (siempre es más fácil llevar un libro en la mochila, que chinar los ojos para ver sobre un ipod). Viajeros a La Bota también deberían acompañarse de El Padrino, la novela de Mario Puzo, tan conocida por Francis Ford Coppola y Al- Pacino, y con gran profundidad social y psicológica y, porque no, de Gomorra, el afortunado bestseller italiano de Roberto Saviano sobre la Camorra…

Esto es todo por hoy, pero para la próxima semana dejamos un poco más de Mediterráneo, de la mano de Voltaire, Ivo Andric, Paul Bowles, Orhan Pamuk, de los historiadores Braudel y Alain Corbain, empeñados sucesivamente en demostrar que nada es eterno, aunque lo parezca, y etc.


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