Posteado por: inespiral | marzo 19, 2011

“Me acusaron de fomentar el feminicidio en Ciudad Juárez”


Como en 2666, la novela póstuma de Roberto Bolaño, Rosa Isela Pérez, periodista mexicana, fue desgranando los casos de feminicidio perpetrados en Ciudad Juárez desde la década de los 90 hasta 2009. Todos esos años denunciando la impunidad y los vínculos entre los crímenes y autoridades, empresarios y crimen organizado. Por su tesón y profesionalidad recibió el premio Derechos Humanos del Consejo General de la Abogacía Española 2010, pero también tuvo que huir de su país.  Texto y fotos: Inés Giménez Delgado, febrero 2011.

Rosa Isela Pérez habla con aplomo de las mujeres muertas encontradas en el Cerro del Cristo Negro, de la impunidad fomentada desde los órganos de investigación, del hostigamiento constante, de las campañas de desprestigio hacia quien denuncia y exige justicia, de la muerte de tantos abogados y activistas y del incremento de la violencia en Ciudad Juárez en los últimos años.

Dieciséis meses después de entregar la documentación, el gobierno español les concede a ella y a su familia asilo político y les entrega tarjetas de residencia. Forman parte del exiguo 3% de solicitantes de asilo en España que reciben respuesta afirmativa. El siguiente escollo e igualmente difícil para Rosa Isela es encontrar trabajo en España.

El pasado mes de febrero, Rosa Isela Pérez concedió esta entrevista a LolaMora Producciones en España, país en el que se instaló tras las amenazas de muerte recibidas y la negativa de todos los periódicos locales a contratarla. Su delito: fomentar la mentira del mito del feminicidio de Ciudad Juárez, manchando la imagen de la ciudad.

Boicot Laboral por publicar la verdad

Inés Giménez Delgado: Has estado más de una década trabajando en los casos de Ciudad Juárez ¿Qué pasó para que a finales de 2009 te dijeran hasta aquí llegamos, estás despedida?

Rosa Isela Pérez: Yo había recibido bastantes amenazas, se me había impuesto un boicot laboral y no podía ejercer mi profesión. Después de que fuera testigo en el caso de Campo Algodonero en la Corte Interamericana [de Derechos Humanos] se reactivaron las amenazas.

P. Fuiste expulsada del periódico El Norte por publicar los casos de feminicidio, y después ningún otro medio quiso contratarte. ¿Crees que coaccionaron al periódico para que te despidiera?

R. No fue coacción más bien yo creo que fue negociación. Había una crisis muy fuerte en el periódico porque el gobierno les había negado publicidad por la divulgación que se había hecho sobre muchos temas, pero especialmente sobre el feminicidio. En el momento en que le ofrecieron algo, el periódico cambió la línea editorial y me despidieron. Después de eso yo pensé que iba a conseguir trabajo en otro medio y pensaba ´bueno, ya me quité este problema de encima´ pero había una campaña muy fuerte en contra de todo el que denunciara la impunidad. Fue una cacería feroz, incluso a las madres de las víctimas las acusaban de lucrar con el dolor… Y a mí me acusaron de haber manchado la imagen de la ciudad. Ya no me dieron trabajo, me decían claramente que era ‘porque había escrito mentiras sobre el mito del feminicidio’.

Yo entonces ya quería irme pero se detuvieron las amenazas y además teníamos compromisos. Entonces vino la supuesta operación del ejército contra el narcotráfico y la violencia se recrudeció. Quizás alguna gente pensó que las mujeres iban a estar más protegidas pero fue todo lo contrario, y es lo que está pasando ahorita. Tortura, detenciones arbitrarias, violaciones, asesinatos… Todo se incrementó, no se sabe si es el ejército, los narcotraficantes o los mismos de antes pero es una guerra en la que, como siempre, las mujeres, el cuerpo de la mujer, es donde más repercute la violencia. Las mujeres hoy están en peores condiciones.

P. ¿Cuál es tu interpretación sobre los feminicidios en Ciudad Juárez?

R. Creo que la impunidad es lo que ha hecho crecer todo esto. Creo, pero no tengo pruebas ni documentos, que además de asesinos sueltos debe de haber algún grupo bien organizado que goza de poder y protección, ¿Por qué? ¡Porque se han esforzado mucho para no investigar! ¿Por qué extraviar evidencias? ¿Por qué extraviar series fotográficas de los levantamientos de cadáveres, en el caso de Alejandra, por ejemplo? ¿Por qué quemar pruebas? ¿Por qué empeñarse en detener gente inocente en vez de hacer una investigación confiable, profesional…? Creo que ha habido mucha corrupción, en parte porque se protege a alguien; por otro lado, porque por negligencia no se ha investigado. ¿Cómo te explicas -se refiere al caso Campo Algodonero- que tiren ocho cuerpos en una zona muy transitada con centros comerciales, con la asociación de maquiladoras enfrente? ¿Cómo es que llevaron ocho personas ahí, ocho mujeres? ¿Quién tiene los recursos para hacer eso, incluso para mantenerlas secuestradas un tiempo? En el Cerro del Cristo Negro -otro caso de asesinato- ¿Cómo es que tiraron ahí cuerpos? ¿Dónde tuvieron secuestradas a Esmeralda, Violeta, Isabel y Juanita, y manteniéndolas vivas? Me acuerdo de Violeta, había desaparecido hacía más de dos semanas y cuando la encontraron parecía muerta ayer, estaba entera… ¿Dónde? ¿Quién tiene esa posibilidad?

Víctimas y familiares abandonados y repudiados

P. ¿Qué mensaje puede dirigirse y a quién?

R. No sé qué mensaje ni a quién. A la sociedad, sobre todo a las mujeres… Nos llegó un mensaje de terror, un mensaje muy claro que te persigue…. Saber que ‘eso´  está ahí, que no sabes quién es, que no hay quién te proteja…

P. Los padres, los hermanos… ¿Cómo se involucran?

R. Quienes participan en las manifestaciones son en su mayoría mujeres. Madres, hermanas, abuelitas, hijas, vecinas… Los hombres por lo general no. Pienso que forma parte de esta misma cultura machista de que los hombres no lloran o de que esos asuntos son ´escándalos de mujeres´. Las mujeres que pueden van a las manifestaciones, otras están sumidas en el dolor y no pueden participar… Van las madres de las víctimas, gritan, pelean, lloran. La gente de la procuraduría las maltrata, las ignora o les pierden expediente. Ellas hablan con periodistas y cuentan la historia una y otra vez y es algo muy doloroso, muy feo, pero de alguna manera lo están sacando así, pero los hombres no. Conocí dos  casos de papás que desarrollaron un cáncer un año después de que encontraran a sus hijas; o quizá siempre que pienso en esos dos señores pienso que tiene que ver con un dolor que está ahí y con el que no pueden hacer nada, y no se resuelve y no les hacen caso… Las mujeres entonces enviudaron.

fotodosrosawP. Entonces, ¿las mujeres son las más fuertes?

R. Si, totalmente. Madres a quienes encontraron a sus hijas y ya saben que están muertas o madres cuyas hijas están desaparecidas y que sufren mucho porque no se hace nada.

P. ¿Cómo actúa y qué dice el resto del tejido social sobre los feminicidios?

R. Hay organizaciones fuertes y muy valiosas pero también hay un gran miedo. El mensaje que han transmitido es ´si me meto me va peor´ porque hay muchas amenazas…  En el fondo de esto hay como una soledad… La gente se siente muy sola, muy desprotegida y no se arriesga. Recuerdo una persona que propuso hacer una manifestación en contra de las violaciones de derechos humanos cometidas por el ejército; en cuanto la convocó, ya tenía un tanque del ejército apostado día y noche vigilándola. También han matado a investigadores, a abogados.

Antes de que mataran a la activista Marisela Escobedo (quien exigía justicia por el asesinato de su hija Rubí) el gobernador [del Estado de Chihuahua] comentó que le molestaba que ella hiciera declaraciones… El gobierno del Estado toma como chivo expiatorio a los jueces, cuando lo que pasó es que los jueces recibieron un expediente mal integrado que no les permitía encarcelar a un individuo… Los medios de comunicación han manejado que era un asesino confeso… Pero lo que queda en evidencia es la incapacidad y la negligencia de la Fiscalía (General del Estado de Chihuahua) para investigar y comprobar la responsabilidad de este hombre. A este hombre lo liberan y se escapa, pero en vez de enfocar la responsabilidad de todo esto en la Fiscalía, porque no hizo bien su trabajo, están echando la culpa a los jueces. El asesinato de Marisela es una tragedia ¡Es muy claro que no puedes estar ahí! Si denuncias, te matan y ya ¡Y ya! Tras los crímenes hay manifestaciones y exigencias pero el gobierno lo deja todo al tiempo, para que la gente se canse, olvide…

P. Los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez se han dado a conocer en todo el mundo, la prensainternacional se ha hecho eco, ¿cómo te explicas que continúen?

R. El gobierno siempre ha buscado chivos expiatorios, desde el principio buscaba gente inocente y luego la torturaba para que confesasen y decían ´ya los tenemos´, la respuesta que el gobierno daba era que sí estaban trabajando. Si eso fuera cierto, no estaría la situación como está…

P. Y las dificultades para realizar tu trabajo como periodista supongo que eran constantes…

R. Una vez me citó una madre para contarme la desaparición de su hija, cuando llegué había cambiado de opinión y ya no me quiso contar nada, le habían dicho en la Fiscalía que si denunciaba y hablaba con los medios, y especialmente si hablaba conmigo, su hija podría correr más riesgo y tendría más problemas para encontrarla.

P. Hablemos del caso Campo Algodonero. En noviembre de 2009, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emite sentencia contra el Estado mexicano señalando, entre otra cosas, que el Estado  incumplió con su deber de investigar -y con ello su deber de garantizar- los derechos a la vida, integridad personal y libertad personal, en perjuicio de Claudia Ivette González, Laura Berenice Ramos Monárrez y Esmeralda Herrera Monreal. Por los mismos motivos, el Estado violó los derechos de acceso a la justicia y protección judicial, consagrados en los artículos 8.1 y 25.1 de la Convención Americana. ¿Habían imaginado las organizaciones sociales una sentencia semejante, tenían esperanzas?

R. Sí, la sentencia es un gran triunfo. No solamente para las mujeres de Juárez o de todo México  sino para las mujeres de todo el mundo porque es un precedente muy importante que en una sentencia se considere que hubo feminicidio. Es esta la primera sentencia por feminicidio en una corte internacional. Pero ¡Qué triste y mal ejemplo para otros países que no se acate la sentencia, que se ignore y que no haya cambios en absoluto! Fue una lucha muy fuerte y muy dolorosa de organizaciones y de madres de víctimas. Personalmente, después de que fuera testigo ante la Corte Interamericana por algunos casos que documenté, las amenazas que ya había recibido en tiempos se reactivaron.

P. Rosa Isela Pérez fue testigo ante la CIDH. El conocimiento que ella tenía de los asesinatos cometidos en la ciudad puso entre las cuerdas la vida de su familia ¿Qué supusieron estas amenazas para ti? ¿Denunciaste?

R. No, no, no, ¿Cómo puedes denunciar algo en un lugar donde cualquiera que pone una denuncia va y lo matan? Los abogados y otra gente que ha presentado denuncias están muertos ¿A quién recurrir? Si sabes que no va a haber investigación, que por el contrario te va a ir peor,  porque das datos o das más información y se pueden meter en tu casa y en tu vida o en la vida de tu familia. No hay a quien recurrir. Y la Corte [Interamericana de Derechos Humanos] ordenó que, aunque no hubiera denuncia, el gobierno tenía que protegernos pero no quisieron, tan solo enviaron un teléfono celular. Nos quedamos en México cuatro meses, nos apoyaron organizaciones de la sociedad civil, pero al final tuvimos que irnos.

Destino: España

P. Crisis, desempleo… ¿Por qué decidieron venir a España en vez de a otro país?

R. Nosotros íbamos a Canadá, cuando el gobierno canadiense decretó que los mexicanos debíamos presentar una visa. Para entonces nosotros ya no teníamos trabajo  y no podíamos comprobar ninguno de los requisitos que estaban exigiendo. A través de una persona de la organización mundial contra la tortura, contacté con un abogado de aquí, con el Consejo General de la Abogacía española y después con la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, pero llegamos en un momento de mucha crisis…

P. ¿Esperabas encontrarte esta situación?

R. No. Es que cuando vienes no imaginas. ¡Imagina la gente que viene de África! Ya mucha gente sabe porque se ha corrido la voz, pero cuando empezó esto… Nosotros no imaginábamos este nivel. A pesar de que tenemos mucha experiencia en medios nos está siendo dificilísimo abrirnos puertas aquí…. Por otra parte, esto es muy tranquilo.

La ciudad más violenta del mundo

Diversas organizaciones civiles registraron entre 1993 y 2007, 500 asesinatos de niñas y mujeres en Ciudad Juárez. Y entre 2008 y octubre 2010, más de 567. Y de acuerdo con datos de procuradurías estatales, en sólo tres años, entre enero de 2007 y diciembre de 2009, se documentaron 2.620 feminicidios en menos de la mitad del país.

P. Ciudad Juárez ya tiene su sello de ciudad violenta, ¿se os mira extraño u os sentís de otra forma por ser de allá?

R. Pues cuando decimos que somos de allí nos miran con cara de ‘ay, pobrecitos’ ¡Pobrecitos no! Lo que sucede es que la violencia se ha ido incrementando y creo que a todos nos pasa que no te das cuenta, normalizas esa violencia. Es como la rana que ponen en una sartén, que se va calentando y ¡no reacciona! A la gente le cuesta mucho trabajo darse cuenta de que esta ciudad no es para criar niños, darte cuenta de que corres peligro no es tan fácil. Hay gente –sobre todo gente que tiene resueltas sus necesidades básicas- que dice ‘mientras yo no me involucre con los narcos no me va a pasar nada’, pero no es cierto, eso es una falsa creencia… Tomar conciencia de que estás en riesgo aunque no estés involucrado en algo es decisivo. En el último año, se recrudeció la violencia, quisiera pensar que la gente ya ha tomado conciencia del peligro que corre, aunque no haya sido víctima de tortura, un asesinato o desaparición, y que se involucre en algo. ¡Tienen que reaccionar! España para nosotros es la total tranquilidad, ¡qué afortunados son ustedes! Allí en Juárez la violencia está en tu vida y en tu formación desde que eres pequeño, por ejemplo cuando mis hijos vieron el primer noticiario [en televisión] aquí dijeron: ‘que aburridas noticias, no pasa nada, ¿eso cubren los reporteros? ¡Eso no es nada!’ Ellos están acostumbrados a recibir el impacto de cosas muy fuertes, a que en la escuela los niños jugaran a policías y sicarios.


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