Posteado por: inespiral | septiembre 12, 2011

Nueva York: Energía, trabajo y recuperación de la industria…verde

Ciudad de vanguardia artística, financiera y cultural, Nueva York no quiere quedarse atrás en materia medioambiental. Es por ello que desde 2004 comenzó una intensa campaña de transformación de sus polifacéticos entornos urbanos en áreas más verdes y más grandes (greener and greater) abarcando la rehabilitación y recreación de 110.000 unidades habitacionales en entornos antaño deprimidos. Su plan para alcanzar los objetivos f

ederales de reducción de gasto energético en 2030 mueve sus turbinas a todo trapo. El noroeste de Brooklyn, Queens o el Sur de El Bronx son claras muestras de ello.

“Tengo está tarde reunión con la comunidad, si, si, a las seis… el día doce, yes, antes de la apertura…beautifull…yes…Es para ver si podían encargarse del cleaning del distrito…como parte de su social responsability, yes yes…” Brenda Torres descuelga el teléfono una y otra vez en las oficinas del centro de Salud y Medioambiente de El Puente, un colectivo situado en las inmediaciones de Williamsburg Bridge, Brooklyn, desde 1982 y nacido para defender los derechos humanos, el medioambiente, y la salud de la comunidad a través de la educación, el arte y la cultura. Hoy, uno de sus principales retos es mejorar la situación de vivienda y de urbanismo del entorno.

Con la puesta en marcha del Green Light District (Distrito Verde Luz), que será lanzada al público el 16 de septiembre, se saneará una milla cuadrada del que fue antaño un barrio industrial poblado, a principios de siglo XX por la comunidad dominicana y puertorriqueña. “La contaminación acústica y de las aguas del canal en la zona es tremenda, ya que Williamsburg ha sido la principal vía de entrada en la ciudad sin peaje”- señala Brenda, mientras nos dirigimos a El espíritu de la Tierra, un jardín comunitario que la comunidad ha llenado con huertos y arte urbano-“nuestra idea es la población que existe aquí desde hace años pueda mejorar su calidad de vida sin ser desplazada por el alza de precios, recuperando el entramado urbano, reduciendo el gasto energético en los hogares y mejorando los sistemas de drenaje”

Para ello El Puente, ya reconocido como el primer instituto del país que lidera educación en materia de paz y justicia, ha desarrollado cuatro planes de actuación fundamentales: salud comunitaria y seguridad; educación, arte y cultura; creación de espacios verdes y reducción del gasto energético. Estos dos últimos estrechamente respaldados por la ciudad de Nueva York con el fin de alcanzar la reducción de gasto energética asumidos por el gobierno federal para el año 2030.

Así, los vecinos de Williamsburg comienzan a impulsar huertos urbanos en sus traspatios y en solares abandonados, remozan fachadas y se apoyan en profesionales para rediseñar el interior de grandes locales destartalados.

Y es que en Brooklyn, la presión social ejercida sobre un territorio en boga es paradigmática. En tan solo 10 años el precio de los lofts, que antes ocupaba la comunidad latina por 600 dólares al mes, ha ascendido a 4000. Son estos lofts antiguos almacenes que todavía conservan claros indicios de su pasado: montacargas de rejas oxidadas en vez de ascensores silenciosos, amplias estancias de techos metálicos, goteras los días de lluvia y ventanales agujereados, amén de deficientes sistemas de toma de corriente y de evacuación de aguas de desecho.
La mejora habitacional de Brooklyn no es, no obstante, un caso aislado. Forma parte de una serie de iniciativas de base que, en lo que concierne al gasto energético, se han articulado dentro de programas auspiciados por la alcaldía de Bloomberg desde 2007, como, por ejemplo el Block by Block Retrofit, que coordina Pratt Center for Community Development.
Block by Block retrofit
En Brooklyn, y gracias a la tarea llevada a cabo por Bedford Stuyevesant Restoration, culminó en 2010 con éxito el proyecto piloto de Block by Block Retrofit, un plan cuyos objetivos son reducir las tarifas energéticas, volver los hogares más calientes y confortables y reducir las emisiones de gas invernadero, para alcanzar así los objetivos de vivienda ecológica y socialmente sustentable y de lucha contra el cambio climático.
Para ello los lugartenientes están obligados a emitir al gobierno de la ciudad un parte de consumo energético que haga posible inventariar las carencias estructurales de los edificios antes del fin de 2012. Además, es preciso el trabajo a pie de calle que llevan a cabo organizaciones como Chhaya CDC en Queens, Cypress Hills Local Development Corporation o El Puente en Brooklyn, Neighborhood Housing Services of Staten Island o Sustainable South Bronx (SSB).
“Visitamos las casas una a una para darnos tiempo a revisar las facturas eléctricas, de agua y de calefacción con las familias- señala Cynthia Ngombe, encargada de coordinar el proyecto en Bronx, desde el SSB-vemos qué pueden ahorrar modificando pequeños hábitos de su vida cotidiana o qué mejoras es preciso hacer en los edificios, cambiando, por ejemplo, los sistemas de calefacción a base petróleo por sistemas eléctricos o de gas natural”
“Con estas intervenciones, que realizamos a través de los alumnos de nuestro centro, podemos sutilizar la idea de sostenibilidad para transformar la comunidad, generar un desarrollo y crear empleo- añade Miquela Craytor, directora ejecutiva de Sustainable South Bronx, organización que desde 2001 ha creado un programa de formación en trabajos verdes, el Bronx Environmental Stewardchip Training (BEST), con el que pretende crear 15.000 trabajos verdes en el Hunts Point y rehabilitar las condiciones de vivienda de varias millas cuadradas.
Con la inserción laboral verde, el inventariado de los edificios y una intensa campaña publicitaria en los metros, B&B retrofit se implementa desde abril de 2011, con prisa y sin pausa, en zonas depauperadas de los diferentes distritos de la ciudad: un gran punto de inflexión en la urbe del derroche.
Del 3 de agosto al 16 de octubre, El Guggenheim Lab, un laboratorio ambulante de la fundación artística, se ha hecho eco de esta situación y así, promueve desde el cruce de la segunda avenida y la calle Houston un laboratorio de ideas donde se debaten nuevas y viejas formas de reducir la huella carbónica en nuestra vida cotidiana.


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