Posteado por: inespiral | febrero 11, 2012

De winners y loosers

Lo malo con la servidumbre (es que) cuando se domestica a un miembro de nuestra especie, se disminuye su rendimiento y, por poco que se le de, un hombre de corral acaba por costar mas de lo que rinde. Por esa razón los colonos se ven obligados a dejar a medias la domesticación…. 

Franz Fanon. Los condenados de la Tierra

En un mundo donde los Winners loosers son las categorías existentes, las técnicas de contratación de personal se vuelven más agresivas. El modelo que se impone a escala global es el que reduce los riesgos de los empresarios y externaliza los costes,  mientras que garantiza la fuerza de trabajo constante con técnicas psicológicas depuradas.

“¿De qué tres formas podrías pagar a tus empleados si fueras jefe?”- pregunta Kristi, mientras recorre con urgencia, entre escalofríos y toses, puerta tras puerta de un distrito periférico de la ciudad. Kate duda y mira de reojo al nº10 que pasa levantando agua de los charcos. “No sé, quizá….salario…por porcentaje”. Kristi suspira, la mira de frente. “Salario, horas, comisión. Ahora bien, dime las ventajas y desventajas de cada uno”. Kale duda de nuevo, la incertidumbre se le sube a las mejillas. Con premura e impaciencia, vuelve a resoplar la manager “El salario no tiene ventaja alguna, las horas te permiten regular el trabajo según las necesidades, pero el empleado no necesita esforzarse y puede irse al bar de la esquina a pasar su jornada; en la comisión todo son ventajas, puedes regular los pagos según los ingresos y el esfuerzo.”

Dicho esto, Kristi ordena varias tareas. Con los dedos fríos y el cuerpo tumefacto Kate comienza a escribir en su cuaderno mojado varias de ellas. Tras dos años en desempleo, con cinco hermanos que sacar adelante y una madre adoptiva en depresión, no puede permitirse mucha elección. Su mirada perdida y angustiada se muestra ansiosa. “Dime-dice Kristi-qué diez habilidades requiere un manager, te hago esta pregunta porque estamos buscando potenciales managers, gente que, como tu, quiera prosperar. Este trabajo no es para cualquiera, ¿sabes? No me vale que pongas solamente que sabes trabajar duro, tienes que escribir algo más. Si me impresionas como lo estás haciendo le daré buenas recomendaciones al director gerente y podrás hacer la entrevista”

En “Los condenados de la Tierra”, Franz Fanon hablaba de los lavados de cerebro que aplicaba la colonia francesa a los argelinos para pasarlos a su bando. Existían dos modelos: aquel dirigido a gente de clase baja y el destinado a los intelectuales. En el primero, el grito de consignas, de forma individual y colectiva, era la pauta. En el segundo las técnicas eran más sofisticadas: los intelectuales eran invitados a colaborar, elaborando justificaciones a esa colaboración, y discutiendo “libremente” sus pros y sus contras. Después habían de reseñar el valor de la obra francesa y plantear los argumentos de la revolución argelina para combatirlos. Además, a los intelectuales les estaba vedado estar solos. Su silencio también era censurado: hay que pensar en voz alta.

Con pautas similares a las que reseña el escritor y psiquiatra Fanon, continúo la entrevista realizada a Kate por una de las empresas líderes en el sector de la venta a domicilio. Una vez aceptada en el puesto (cosa por otro lado sencilla, pues al ser “auto-empleada” la empresa no perdía nada), comenzó la parte más agresiva del adiestramiento: 12 horas de trabajo al día, de lunes a sábado y sin ninguna remuneración asegurada. Para garantizar su sentimiento de pertenencia a la empresa, cada mañana, de lunes a sábado, asiste a un encuentro colectivo donde la aceptación grupal pasa puntos, retos, competiciones, sacrificio y rápida promoción laboral. Durante dos horas, los aplausos, los gritos (venimos aquí para Fun Fun Fun), música altísima y discursos rociados de “breakfast corporativos” la excitan y la hacen sentir parte de la sucursal de una de las compañías con un crecimiento del 400% en tiempos de crisis.

Es American Style. Aburrirse, callar, bostezar o sentarse esta prohibido. Kate aprende las perlas del funcionalismo parsoniano (sea donde sea un 4% de personas acceden a comprar) y del marketing: la gente es codiciosa por naturaleza y se compara con sus vecinos; crea nuevas necesidades y tiene miedo a la pérdida. Quien te abre la puerta, quiere tener lo que ofreces porque te quiere a tí y total ¿Qué son 20 centavos al día? “Sonríe siempre aunque estés cansada, muéstrate excitada, afirma con la cabeza y en un momento de debilidad, atrápalos. ¿Tu crees que esta risa- apunta una manager en la mañana mientras suelta una carcajada ojerosa- es cierta? Evidentemente no, después de unas semanas aprendes a impostarla. Has reducido sus reticencias y cuando entras en su casa y ellos firman facilitándote los datos de su cuenta bancaria, tú cobras. Aquí vamos a por los impulsivos, a por la gente positiva.”

El resultado: madres de familia a cargo de disminuidos físicos, ancianas solitarias acompañadas de un perro cabizbajo o polacos con trabajo precario que quieren integrarse en el país firman acuerdos bancarios súbitos. Gracias a ellos, persigues el sueño de la promoción: hay cinco escalones hacia el éxito, solo cinco para fundar tu propia oficina y quedarte con más de un 50% de las ventas de todos tus subordinados. Pero si no vendes, no cobras y no promocionas. Eso sí, los gastos médicos, de transporte, de comida y de teléfono corren por tu parte, por algo eres “self-employed”


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